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El mundo antiguo presente

Hace mucho, mucho tiempo y en esta misma galaxia señalé que por la falta de tiempo, por trabajo, por múltiples líos vitales y no tan vitales, no podía mantener este blog como me gustaría, actualizado, con reflexiones, curiosidades y apuntes del mundo antiguo. Lamentablemente, ahora mismo tampoco puedo garantizar un flujo continuo. Sin embargo, sin embargo… haré todo lo posible para aportar algunas cosas sin agobiarme con fechas ni opciones.

Hoy voy a dar pie a un congreso que se celebrará esta primavera en la Universidad de Sevilla y organizada por colegas y, sin embargo, amigos (los emoticonos mataron el sarcasmo y el doble sentido de las conversaciones en nuestros tiempos, así que no esperen que sitúe uno aquí). El tema es fascinante y da para debatir, hablar, polemizar y, por supuesto, investigar. No en vano, no faltan artículos, monografías o tesis. Me refiero al eco del pasado antiguo a lo largo de la historia y, en particular, con respecto a nuestro presente.

No es una temática nueva, cierto, pero la aproximación que ofrece este congreso es brillante puesto que se centra en eso que se hoy día se califica como cultura popular. La Antigüedad, ya sea el mundo grecorromano, el egipcio, protohistórico o mesopotámico, no ha dejado de brillar nunca a lo largo de la historia posterior ya fuera como etapa mítica o luminosa, misteriosa o esclarecedora… En definitiva, como una fase de la historia profundamente evocadora y que ha dejado su sello en todas las artes o mentalidades posteriores y no me refiero únicamente al paso acompasado y de tiempos largos de la historia. En este congreso se hará revista a la percepción y uso de este tiempo pretérito a través de las artes contemporáneas, del cine y la música, del tebeo a la literatura y pasando por el otium contemporáneo (imperdibles las sesiones sobre rol y wargames, EMHO) y su reconstrucción  y divulgación.

Aunque hay ponencias propias sobre esta última cuestión, sobre la divulgación, en realidad todos y cada uno de los aspectos tratados no abandonan este prisma. La historia antigua está viva, muy viva y sigue maravillando nuestros corazones, inquietándonos y atrapándonos y así lo mostramos cuando nos emocionamos a través de las ya inmortales palabras de Máximo Décimo Meridio…

"Mi nombre es Máximo Décimo Meridio, Comandante de las Ejércitos del Norte, 
General de las  Legiones Fénix, fiel servidor del verdadero Emperador 
Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, esposo de una esposa asesinada 
y juro que me vengaré, en esta vida o en la otra"

… o de las duras páginas del buen tebeo de David Lapham, Calígula, o del incombustible Astérix y compañía de Goscinny y Uderzo, del lastimoso Claudio reinterpretado por Robert Graves o de ese Adriano de Yourcenar, o sumergiéndonos en el esplendor de esa Roma a través del rol mediante juegos como el aterrador Cthulhu Invictus o mediante la electrónica a través de videojuegos como el Rome Total War.

Sí, se pueden extraer muchas pegas y los historiadores somos así, y yo en particular reconozco que soy muy crítico con todo lo que veo (prometo en un futuro no muy lejano señalar todos los errores garrafales de ese engendro llamado ‘Arturo’), pero no por ello voy a negar la necesidad de estos enfoques, usos y abusos para, precisamente, conseguir que nuestra disciplina siga viva, siga produciendo ese hollywoodiense sense of wonder que nos aparte de un eruditismo difícil de aguantar para muchos. Y, qué demonios, también para pasarlo bien.

En definitiva… aquí dejo el programa y quien tenga la suerte de acudir a estas jornadas que disfrute y que aprenda.

cthulhuinvictus

calígulalapham

LA ACTUALIDAD DEL MUNDO ANTIGUO:
RECEPCIÓN, RECUPERACIÓN Y REINVENCIÓN DE LA ANTIGÜEDAD EN LA CULTURA
POPULAR CONTEMPORÁNEA

DIRECTORES:
Dr. Fernando Lozano Gómez
Dr. Alfonso Álvarez-Ossorio Rivas

PROGRAMA CIENTÍFICO:

DÍA 2 DE ABRIL DE 2014:

17.00 PRESENTACIÓN DEL CONGRESO
17.30 CONFERENCIA INAUGURAL: LA ACTUALIDAD DEL MUNDO ANTIGUO
Antonio Gonzales (Universidad de Besançon)

18.30 Pausa

Primera Sección: La Antigüedad en el cine y la televisión
19.00 Dioses, césares y gladiadores: la reconstrucción de Roma en el cine
Juan Manuel Cortés Copete (Universidad Pablo de Olavide)
19.30 Agamenón siempre llama dos veces. Antigüedad, cine y remake
Borja Antela (Universidad de Barcelona)
20.00 Televisión y Antigüedad
Rafael Marín
20.30 Debate

DÍA 3 DE ABRIL DE 2014:

10.00 El Egipto imaginado en el cine
José Miguel Serrano Delgado (Universidad de Sevilla)
10.30 La Banda Sonora Original de Roma: la reconstrucción acústica de una
civilización
Manuel J. Lombardo (Universidad de Sevilla)
11.00 Cine y Antigüedad
Francisco Salvador (Universidad de Granada)

11.30 Pausa
12.00 La Antigüedad hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana:
Ciencia ficción y mundo clásico
Fernando Lozano Gómez (Universidad de Sevilla)
12.30 Temas contemporáneos para el Mundo Clásico
Elena Muñiz Grijalvo (Universidad de Sevilla)

Segunda Sección: La Antigüedad en la novela histórica y el cómic
13.00 Los orígenes de la novela histórica de tema clásico: El caso de Pompeya
Mirella Álvarez Recio (Universidad Carlos III de Madrid)
13.00 La Antigüedad en la novela histórica contemporánea
Fernando Lillo Redonet
13.30 Debate
17.00 La novela histórica-policiaca de inspiración clásica
Cristina Rosillo (Video Conferencia-Universidad de Columbia)
17.30 Jesús en la novela histórica
Pedro Giménez de Aragón Sierra (Universidad de Sevilla)
18.00 Capa, espada, brujería y algo más. El Mundo Antiguo en la novela
fantástica.
Alfonso Álvarez-Ossorio Rivas (Universidad de Sevilla)

18.30 Pausa
19.00 El cómic clásico sobre la Antigüedad: Asterix
Salvador Ordóñez Agulla (Universidad de Sevilla)
19.30 Un cómic español de inspiración antigua: el Jabato
Eduardo Ferrer Albelda (Universidad de Sevilla)
20.00 Debate

DÍA 4 DE ABRIL DE 2014:

Tercera sección: La Antigüedad en otros géneros

10.00 Vivir la Antigüedad: juegos de rol de ambientación antigua
Juan Ramón Carbó García (Universidad Católica de Murcia)
10.30 Jugar en la Antigüedad: video-juegos sobre el Mundo Antiguo
Davide Antonio Secci (Universidad Autónoma de Barcelona)

11.00 Revivir el Mundo Antiguo: el recreacionismo como medio de difusión del
patrimonio arqueológico de Mérida
Miguel Alba Calzado (Consorcio Arqueológico de Mérida)

11.30 Pausa

12.00 La divulgación histórica. Una salida profesional: el caso de “Desperta
Ferro”
Alberto Pérez Rubio (Editor de Desperta Ferro-Madrid)
12.30 Los wargames de temática antigua.
Javier Gómez Valero (Editor de Desperta Ferro-Madrid)
13.00 Debate

16.00-18.00 Programa científico: Presentación de Pósters.

16.30-18.00 Programa de difusión:
16.30 Visita guiada a la exposición de Wargame
17.15 Visita guiada a la exposición de playmobil
18.00 Exhibición de recreacionistas

19.00 Pausa
19.30 CONFERENCIA DE CLAUSURA:
Luis Alberto de Cuenca
20.30 Clausura del congreso

Carpetovetonia

La semana pasada volqué en el blog el articulillo completo, sin censuras, que publiqué recientemente en La Aventura de la Historia relativo a los visigodos. Era la primera vez que escribía algo de pura divulgación y por eso me gustó mucho que varios amigos totalmente ajenos a la historia lo leyeran y, de este modo, pudiera pulsar cómo podía haber caído mi contribución entre la mayor parte de los lectores de esta revista, que según la OJD tiene una divulgación de más de 70.000 ejemplares mensuales. Uno de estos amigos es Rubén Fernández, estupendo programador y desarrollador de apps para Iphone y Ipad . Por una parte, me dijo que le había parecido muy denso, lo que comprendo porque trataba de resumir de aquella manera siglo y medio de historia convulsa y, por otra parte, que había utilizado cierto lenguaje que se le había atragantado y que desconocía. En concreto, el amigo Rubén se refería a “carpetovetónico”, un término que reconozco que es infrecuente pero suponía más extendido. Casualmente, con anterioridad, antes de enviar a La Aventura el artículo, la propia Rosa Sanz me dijo que debía quitarlo del texto por las mismas razones que finalmente refrendaría Rubén. No me acordé de hacerlo y finalmente salió publicado.

Según el diccionario de la RAE, carpetovetónico tiene los siguientes significados:

carpetovetónico, ca.

1. adj. Perteneciente o relativo a los carpetanos y vetones.

2. adj. Dicho de una persona, de una costumbre, de una idea, etc.: Que se tienen por españolas a ultranza, y sirven de bandera frente a todo influjo foráneo. U. m. en sent. despect.

Obviamente, no me refiero a la primera acepción… de la que desconocía su existencia, sino a la segunda.

¿Cuál era el contexto de carpetovetónico? Utilicé este adjetivo en el contexto de la rebelión del primogénito del gran rey Leovigildo y de la siguiente manera:

No obstante, su obra [de Leovigildo] sufrió un contratiempo con la rebelión de Hermenegildo tras la conversión de éste al catolicismo. En contraste con la historiografía más carpetovetónica, hoy día no se considera que la motivación última de la rebelión fuera religiosa, sino meramente política.

Con historiografía carpetovetónica obviamente me refiero a la historiografía a la antigua usanza que en España puede calificarse de nacionalcatólica, reaccionaria y a mayor gloria de la santa madre iglesia, que tuvo un gran recorrido.  Véase aquí, aquí, aquí, aquí, aquí etc.

Mientras estaba reflexionando sobre lo que me había dicho mi amigo, me acordé de un viejo tebeo que había leído decenas de veces cuando era niño y que aún poseo. Se trata del relato en arte secuencial de la biografía de San Hermegildo, perteneciente a la colección Vidas Ejemplares –que también se ocupó de mostrar en papel las vidas de otros cristianos de la Antigüedad como San Juan Crisóstomo o San Jerónimo etc.– y publicada por la editorial mexicana Novaro. Sí, aquélla que llevó por primera vez los tebeos de DC a España y en donde se traducía a Batman como el Hombre Murciélago y a su protagonista Bruce Wayne como Bruno Tapia. No sé cómo llegó a mis manos, pero tengo cientos de tebeos de los años 40, 50 y 60, incluidos muchos de los míticos TBO. He aquí una foto del ejemplar:

Se corresponde con el número 122 del año octavo de la colección de Vidas Ejemplares y fue publicado en México el 1 de abril de 1962, si bien no sé cuando llegó a España aunque el primer dueño de este tebeo pagó 8 pesetas por él. El guión pertenecía al Padre Carlos de María y Campos, la adaptación al medio tebeístico a Javier Peñalosa y el dibujo a Alfonso Tirado, mientras que la portada la firmó Ruy.

Este tebeo no tiene precio, tanto a nivel de guión como de dibujo y, desde luego, es un extraordinario ejemplo de “carpetovenía” rampante, tanto que voy a realizar un análisis del mismo.

Comencemos por la presentación del mismo. Leovigildo y su hijo Hermenegildo hablando sobre el futuro, con Recaredo en un segundo plano.

Hay muchos elementos interesantes. Por una parte, en la primera viñeta, se observan los míticos montes de Toledo –nevados y todo– que, por mor de la generosidad del dibujante, nos los acerca unos cientos de kilómetros a la que es de suponer Sedes Regiae de Toledo. Asimismo, nos ofrece las últimas novedades de la moda pret-à-porter visigoda, las capas blancas con topos amarillos, ideales para irse de romería al Rocío. Por otra parte, nos indican como el peinado tazón hacía furor entre los visigodos. He aquí un primer plano de ambos protagonistas:

Obsérvese la imagen del heredero al trono godo, despierta, decidida, resuelta. Sin duda, como también ha querido recalcar el autor, era un personaje de gran olfato político.

Poco después, ambos partían hacia Sevilla –que no Hispalis, según el tebeo–, en donde se acordó las nupcias entre Hermenegildo y la hija del rey de Austrasia, Sigiberto. He aquí la alegría que mostró Goswinda, esposa actual de Leovigildo y viuda del rey Atanagildo:

Ya se observa el amor filial de Goswinda hacia la prometida de su hijastro Hermenegildo. Obviamente, como se deduce de sus palabras, por fin había encontrado la reina Goswinda compañera para hacer macramé.

Hermenegildo e Ingundis se casaron…

… y como se puede ver, el alcohol corrió libremente. Pero algo atribulaba a la princesa franca y no era su mal aliento ni los ronquidos de su amado.

La pobre andaba atribulada porque Hermenegildo seguía el arrianismo, que aquí califica de secta. Valga indicar que mientras los visigodos denominaban a su credo arriano como religio catholica, definían al católico como religio romana. No me extraña que la pobre Ingundis estuviera hecha un lío.

Ingundis perseguía en su afán redentor a su amorcito por todas partes, incluso en el jardín que, como sabemos en aquel tiempo, era el lugar destinado al retrete regio. He aquí una muestra de ello:


Las cosas no iban bien, así que le llevó al pobre a que un amigo suyo llamado Leandro, a la sazón obispo de Sevilla, le convenciera mientras Ingundis le rezaba a una cruz de piedra sospechosamente similar a una cros Cheilteach o cruz céltica irlandesa.

Hermenegildo ante tanta pesadez, finalmente dijo que sí.

Como estaba más contento que unas pascuas, Hermenegildo nos legó un invento para la historia, las medallas conmemorativas de comunión…

… porque obviamente no eran monedas de curso legal, representación de la soberanía de un monarca pleno que rompía con la supremacía de su padre y que, en consecuencia, planteaba un golpe de estado contra el legítimo ocupante del trono. Tampoco se comprendería de otro modo que aparezca la leyenda “Huid del hombre del saco”, perdón, digo “Huid del Hombre Herético”.

Claro, Goswinda, a la que solo le falta el espejito, espejito mágico, se cabrea, pues se quedaba sin compañera para el club de primeras damas arrianas y decide visitar a la dulce parejita.

Sin embargo, decidida a restituir las cosas a su sitio, la reina Goswinda asume que no hay mejor forma de reconciliación con su nuera que llevarla a la peluquería.

No obstante, a Ingundis no le gusta el look Llongueras. Apesadumbrada, Goswinda decide remendar su equivocación y la regala una estancia en una clínica naturista con sesiones gratuitas de hidroterapia.

A Hermenegildo no le gustan las mercedes de su madrastra y se queja a su padre, el rey Leovigildo (ya afeitado). Claro está, este último no le da la razón y de este modo se declara la guerra entre padre e hijo. Por supuesto, no tiene nada que ver el que Hermenegildo abjurara de su padre previamente y se rebelara. Las mujeres, que son muy malas.

Hermenegildo se acuartela en Sevilla y se trae a unos amigos del extranjero, unos bizantinos que ya llevaban un tiempo en la Costa del Sol que, como es bien sabido, será de aquí en adelante una zona que atraerá a todo tipo de extranjeros y más si son bullangueros. Si no, que se lo pregunten a los africanos o italianos que habían sufrido sus juergas con anterioridad.

A partir de aquí, comienza el delirio. Tras tres años de asedio, las cosas no van bien y el blando del Príncipe de Beckelar godo se arrepiente. Como buena católica, Ingundis le ofrece su hombro para llorar.

Leovigildo que es otro blando, también lo estaba deseando. Atención al modelito Capitán Trueno del rey de Toledo.

Leovigildo, extasiado decide enviar como líder de la legación a su otro hijo Recaredo. Para contactar con él, hace uso de la más alta tecnología del período, aquélla que marcaría el camino a la modernidad…

… ni más ni menos que, al más puro estilo de los Morancos, ¡a grito pelado!

De acuerdo con el curso dramático de los acontecimientos, Recaredo marcha a Sevilla y ante la muralla le pregunta a su hermano si va a casa de un amigo o de un enemigo. Hermenegildo enfervorecido, se reencuentra con su hermano y la soldadesca le aclama como rey… lo que no suena a mucha reconciliación.

Los dos hermanos van de la mano a la corte de Toledo, donde Leovigildo espera a su hijo el descarriado. Curiosamente no pasa nada, se olvida todo y todos tan felices. ¿Todos? No, una persona no está tan contenta…

La infatigable Goswinda no perdona y desea ¡vendetta, farfalla, vendetta! No obstante, avisado por un misterioso individuo, Hermenegildo, decide que su familia disfrute de un crucero por el Mediterráneo mientras él se queda de Rodríguez en Spania.

Goswinda se cabrea…

Decide tomar un rumbo berlusconesco en el asunto y realiza una opa amistosa a ciertos súbditos, para que vayan difundiendo rumores sobre las ansias de poder de Hermenegildo (ojito a la segunda viñeta, ¿parálisis facial o un guiño? Chi lo sa…).

Leovigildo se entera de estos rumores que apuntan al deseo de su hijo de destronarle en conjunción con los bizantinos (ya van dos) y se cabrea por fin. Hermenegildo acaba en el trullo acompañado por dos parientes cercanos de Mickey Mouse.

A Hermenegildo le visita su padre, que lleva en la cabeza algo similar a un plato para el whiskas y éste le acusa. En un primer momento le pregunta por su rebelión y la ayuda bizantina, a lo que su hijo  responde que a éstos los desbandó una vez que se acabó todo el lío anterior… cierto, como hemos destacado, estaban en la Costa del Sol. [Una pena que sepamos que los bizantinos dejaron de apoyar a Hermenegildo porque Leovigildo les compró]

Total, que le convence… y aquí vamos al meollo.

¡Aquí está el quid! Que es católico… da igual que se hubiera rebelado, que se hubiera comportado como un usurpador y que hubiera buscado en su ayuda a una nación extranjera. Todo eso da igual, lo importante es sí cree que la sustancia de la trinidad es la misma o sí se compone de blandiblú ¡Y encima el niño le echa la bronca al padre!

Normal que se cabreara papa Leovigildo. A continuación, Hermenegildo le pide al carcelero ¡pluma y papel para escribir a su mujercita! No vamos a entrar aquí en disquisiciones históricas sobre la introducción del papel en Occidente y el uso de la pluma en la escritura… Ya hemos dicho que Hermenegildo es un flojo y, en consecuencia, se duerme mientras escribe.

Una lluvia dorada de repente se presenta (¿no es un poco paganizante esto?) y le dice que tenga fe bla bla bla

Poco después, pese a que Hermenegildo pidió tinta y pluma, pero no sobre ni sellos, le llega la epístola Ingundis. La pobre se lo toma mal, mientras lee la epístola a la vera de un arco de herradura con decoración aparentemente andalusí (¡toma!)

Erre que erre, Hermenegildo pide un sacerdote católico para recibir los sacramentos. Leovigildo le dice que nanay, que si le acepta a uno de su “secta” (sic), le perdona y todos tan felices. Menudo padrazo Leovigildo…

Hermenegildo se niega, claro. No puede abandonar una fe que no solo le llevará al cielo, le convertirá en santo, le hará protagonista de tebeos… sino que también, provoca que le crezca más rápidamente la barba que el pelo y que le hace parecerse sospechosamente a cierto neohippy que vivió en época de Augusto. ¿Cómo va a renunciar al chollo del catolicismo?

Leovigildo no le deja confesarse con un clérigo católico y Hermenegildo enfila el último viaje de su vida acompañado de un tipo vestido con pantalones y una capucha modelo fantasma del Pacman.

Finalmente, la belleza de las onomatopeyas nos devela el destino del susodicho, un masaje en las cervicales, mientras que Hermenegildo se acuerda de los suyos rodeado de una nube tóxica rosita. Sin embargo, fíjense en que el hacha es mágica, pues en la viñeta anterior es el doble de grande que en ésta.

Una vez que Hermenegildo desaparece del mapa, le sigue poco después su mujer. En ese momento, Leovigildo le da el trono a su otro hijo Recaredo, quien siente un estremecimiento que (aparentemente) no deriva de una mala digestión.

Recaredo coronado, hace un anuncio en un banquete… ¿qué sería? ¿bajada de impuestos? ¿una mejora en los planes de pensiones del reino?

¡No! El propio Recaredo también abjura del arrianismo. Ojo al detalle, abraza la cruz para demostrarlo… un dato interesante porque como es sabido, los arrianos no adoraban a la cruz sino a la representación icónica del Gran Spaghetti Volador.

Entre los godos se dispersa las ventajas y milagros del catolicismo, sin que sepamos a ciencia cierta que hubiera también oro de por medio y finalmente se convierten “casi todos”.

¿Todos? No, en su trono quedaba el irreductible Leovigildo, que ya estaba solo para sopitas y no quería desprenderse de su error (ains, alguien debería haberse documentado mejor).

Finalmente, queda el final Disney.

Sí, la doctrina del amor y de la fe de la iglesia católica, aquélla que fundamentó ideológicamente el terrible antisemitismo visigodo, aquélla que mangoneó en todos los aspectos de la vida del reino a través de los concilios y que en una ocasión, bajo la figura del metropolitano toledano, sustentó un golpe de estado.

En definitiva, este tebeo es una buena muestra de lo que quise decir en el articulillo de La Aventura. Carpetovetónico y profundamente antihistórico, propagandista y falso como un billete de tres euros. Aunque he hecho alguna referencia a ciertos errores históricos, que son innumerables, no vale la pena realizar un análisis en conjunto de los mismos ni tampoco una elaboración plena de la historia de este período. Baste decir que la rebelión de Hermenegildo no estaba motivada por cuestiones religiosas, ni tampoco la reacción de Leovigildo ni está bien bosquejado el desarrollo del conflicto, ni la muerte de Hermenegildo ni, en absoluto, la conversión goda. La veracidad histórica es un elemento accesorio a este tipo de textos y a este tipo de comprensión histórica que hasta hace no mucho estaban bien presentes en la historiografía hispánica y que, por supuesto, perviven en el imaginario católico. Quien quiera profundizar más sobre estos temas, les recomiendo dos libros de fácil acceso y en castellano en donde encontraran respuestas de calidad a éstas y otras cuestiones deformadas o ignoradas en esta Vida Ejemplar. Por una parte, vale la pena recurrir el clásico de E. A. Thompson (2007) Los Godos en España, Alianza, Madrid, aunque no sea uno de los trabajos más brillantes de este enorme historiador británico y, por otra, el más reciente y muchísimo más actualizado volumen de Rosa Sanz Serrano (2009) Historia de los Godos. Una epopeya histórica de Escandinavia a Toledo, La Esfera de los Libros, Madrid.

That’s all folks!